Fuerza Bruta: Un mundo de sensaciones

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La tarde se convertía rápidamente en noche y las narices rojas evidenciaban el frío que envolvía a Rosario, pero la gente a pesar de las bajas temperaturas a partir de las 19.30 se empezaba a acercar a las puertas de Metropolitano con sonrisas entre nerviosas, ansiosas e indudablemente entusiasmadas. Es que Fuerza Bruta volvió a la ciudad y este es motivo de festejo. Un espectáculo de tal magnitud despierta y sacude dónde sea que vaya.


Ya dentro de las instalaciones, 8 en punto, se pudo oír el primer sonido que nos invitaba al salón contiguo. Una sala oscura pero que en las esquinas se  reflejaban rayos de luz violetas que invitaban a pasar todavía tímidamente, el lugar daba la sensación de club nocturno. Sonaba música electrónica de fondo, la gente empezaba a reunirse en el centro y de repente un grito, y de repente se empiezan a activar los sentidos y ahora empieza el mundo de sensaciones.

Aparece una plataforma que se va haciendo lugar en el medio del público, mientras éste lo rodea de forma casi natural; todo está dado para que suceda, la gente se deja llevar, la voz en off del principio lo anunció y fue casi como la guía que nos inició en este viaje. Un hombre vestido enteramente de blanco aparece en el medio, cabeza gacha, y de repente empieza a caminar sobre una cinta, y luego a correr, y se suman elementos a esa cinta: mesas, sillas, y la música sigue el ritmo, corre, sigue corriendo Y PUM, un sonido ensordecedor da la pauta de un disparo al corazón, ese mismo que nos atraviesa a todos y así comienza lo que sería una experiencia inolvidable.

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Inesperadamente una cortina de mylar gigante fue enrollada alrededor de una de las paredes del establecimiento. Dos mujeres se perseguían una  a otra por la pared mientras que las luces cambian y la música también, siguiendo del ritmo de ellas.

Las luces vuelven a apagarse. Otra estructura aparece en un costado del salón y empieza el baile estilo murga y luego de una lluvia de confeti, se bajan los actores y hacen bailar y saltar a todo el público. Y así, costado a costado, continuamente nuevas estructuras y más baile y más fiesta.

Uno de los momentos más emocionantes se da cuando ingresa una (especie de) piscina sobre nuestras cabezas, con luces y sonidos ambientando una escena en donde se puede ver hasta cuatro chicas deslizándose sobre el público, nadando, jugando con el agua y saltando con furia quedando literalmente cara a cara con los espectadores.

Es una exhibición difícil de explicar y muy fácil de recomendar. Combinación de arte, acrobacia, acción, desconcierto, asombro, excitación, baile, alegría; parecen palabras desconectadas y al azar, pero quienes lo hayan vivido pueden corroborar y seguir sumando sin parar, porque es realmente una explosión de sensaciones que atacan directo los sentidos.

El espectáculo convencional en donde uno se sienta en una butaca y hace solo de espectador ya quedó  atrás: uno deja de estar frente a un escenario para dejar que el espectáculo te rodee, está al lado, detrás, arriba, por todos lados, todo el tiempo.
La incertidumbre de estar en la oscuridad sin saber qué va a pasar y dónde, en qué lugar físico del salón aparecerá una nueva escena hasta puede llegar a causar un poco de claustrofobia por momentos, pero solo deriva en un éxtasis de energía cuando se prenden las luces y sentís el viento golpeándote en la cara.

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Wayra es el nombre del espectáculo y significa viento en Quechua, el cual no es un dato menor ya que este recurso es utilizado a lo largo de todo el show. Como una especie de llamado junto con las luces y la música, cumpliendo la función de conector entre los diferentes actos que iban sucediendo en los distintos puntos, uniendo a todo el público e invitándolo a recorrer el espacio y formar parte del show, porque si algo cabe remarcar es que el espectador está en constante contacto con el artista y es parte fundamental de los distintos actos.

Intentar interpretarlo sería un error, ya que suceden muchas cosas abstractas y que dejan a cada uno volar su imaginación y hacer suyos los episodios de la manera que lo considere mejor.

Párrafo aparte para la música, mezcla de electrónica con voces, gritos y sonidos instrumentales  que salen desde una cabina de DJ, clave en todo el show, ya que los sonidos guían y fusionan cada escena, generando un trance entre cada acto.

Fuerza Bruta es imponente y brinda energía, sorpresa, baile y diversión. Todavía estás a tiempo hasta el 24 de julio para poner todos los sentidos a prueba; andá dispuesto a vivir una hora súper intensa, ponete tu calzado más cómodo y, si te animas, prepárate para que la lluvia te alcance e irte literalmente empapado de esta euforia que llamaron Wayra.

 

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Un comentario en “Fuerza Bruta: Un mundo de sensaciones

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