Tin Roig: “Mi deseo es compartir mi música, no quiero guardarla”

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Presentación de Motivos en el Cec. Ph: EnZo Kar

Tin Roig nos dejó descubrir un poco más sobre su vida y su personalidad en una charla distendida. De perfil tranquilo y carismático, nos abrimos paso sobre su incipiente carrera musical, su amor por la ciudad, la importancia de su familia y la emoción de su primer disco: Motivos, presentado en sociedad y ya a la venta.

Tengo un solo nombre: Agustín. Tengo dos apellidos, el de mi viejo y el de mi mamá: Roig Persig. Terminan igual, es una casualidad. Me han dicho que es nombre de rey o de príncipe. Pero soy Tin Roig, mi nombre artístico, a raíz de que hace un par de años iba a un taller de escritura de Alma Maritano y tenía un compañero que le pareció muy largo mi nombre y quedó lo del medio.

Tengo 29 años, nací el 19 de febrero de 1987. Soy de acuario. Mi abuelo siempre dijo que soy pisciano. No creo en los signos, pero mi vieja me hizo la carta astral y tengo cualidades de los dos: ambos son artísticos y soñadores.

Soy de Rosario, siempre viví en el mismo lugar. Desde chiquito hacía ruido en mi casa. No había nadie que cante ni que sea músico en mi familia. Mi vieja es profesora de inglés, tiene un grabador que usaba en sus clases y yo con los casettes vírgenes me grababa y después me escuchaba, jugaba. Por otro lado, en lo de mi abuela agarraba las cacerolas y armaba mi batería; tenía más o menos cuatro años. La primera vez que canté en público fue en un acto de la primaria. Tenían que cantar una chica y un chico y me ofrecí. Fue mi primera exposición, delante de toda la escuela. Ya no sé ni que cantamos. De chico era muy tímido, no lo pensé y me mandé.

En mi familia, mi abuelo fue el que me acercó a la música, él era fanático de la ópera. Me llevó muchas veces a escuchar obras de opera en Rosario y Buenos Aires. Si bien no me dedicó a la música clásica, fue mi primera relación con lo artístico. Mi abuela era pintora. Ellos vivían en el mismo edificio que nosotros.

De chico pintaba y dibujaba mucho. Me decían que tenía que ser pintor. Nunca tuve esas ideas de ser pintor, cantante o abogado. La primaria la hice en el Colegio Alemán y la secundaria en la Cristóforo Colombo, que ya no existe. Aprendí alemán e italiano. Me anoté en letras en la facultad de humanidades y en diseño grafico en la Vigil, en 2005. Duré un mes en letras y un año en diseño hasta que en 2006 me pasé a la Escuela Superior de Diseño donde me recibí. En 2010, hice el pos título en diseño de comunicación visual en la facultad de arquitectura. Laburo de forma independiente y freelance.

Cuando cambié la voz, a los 12 o 13, fui a primera profe de canto. También tomé clases en la Escuela de Música. Intenté primero con batería y me aburrí. Creo que me aboqué a la música porque es lo que me sale bien. Sentía que podía cantar y trasmitir cosas con lo que creaba y creo. Pasé por distintas profesoras de canto. En 2008, 2009 empecé a escribir mis primeras letras, algunas de ellas son canciones que están en Motivos. Mi primera letra no la voy a mostrar jamás. No escribo canciones desde lo personal. Invento historias o puedo escribir sobre lo que le pasó a otro. En mi disco hay historias que me pasaron y otras que podrían pasar. Se puede escribir sobre cualquier cosa, hasta desde una imagen.

La idea del disco empezó en 2010, un amigo me dio la idea. Yo no había pensado nunca en reunir todas mis canciones. Empecé a maquinar y en 2011 me contacté con Charly Samamé, guitarrista y co – productor de Motivos. Junto con él cerramos las canciones. Yo no me acompañaba ni con guitarra ni con piano, entonces con él terminamos de buscar las armonías, que son como el colchón de una canción. Hasta el 2013 estuve escribiendo y componiendo. Fue una etapa de experimentación. En julio de 2013 entramos a grabar en BlueRoom, en Rosario. En cuatro días grabamos los instrumentos, bajo, guitarra, teclados y batería. Y a los dos meses la trompeta y el cencerro. Después me tocó a mí grabar las voces y a eso me dediqué con toda en muchas sesiones. Es mi primer disco y para mí es como un curriculum artístico; quería que sonara bien desde todos lados. De cada canción grababa varias tomas y de ellas me quedaba con las mejores partes. Por último, grabé los coros; así que hay varios Tines ahí cantando.

En las familias de músicos, por ahí los hijos absorben algo, pero en mi casa nadie tocaba nada. Siempre me gustó el piano, tiene más octavas que una guitarra. El piano me transporta a lugares diversos, en 2010 empecé a aprender a tocarlo. A través del laburo con Charly empecé a escuchar un poco más la guitarra y me empezó a gustar. Tengo una guitarra criolla que estuvo intacta durante años. Ahora la disfruto más, al tocar el primer acorde empecé a sentir cosas distintas. Arranqué a aprender guitarra a partir de enero de 2015. Me encantaría poder acompañarme yo solo con la guitarra.

Tuve una época en la que escribía más cuentos y poesías. En 2003 arranqué mi primer taller de escritura, en el café del Círculo. A partir del 2004 hasta el 2007 estuve en el taller Julio Cortázar. Todos esos años me sirvieron desde parte de las letras, incorporé otras formas de decir. Hay muchos contrastes entre una canción y la que sigue en el disco, a propósito. Por eso el taller literario me sirvió para hablar de maneras menos usuales. Hablando de expresarse, hay muchos encuentros de poesía donde uno va a leer. En 2008, 2009 todos los lunes íbamos a Tercer Mundo, un bar en Rioja y casi Sarmiento; había un ciclo que se llamaba “Poetas del tercer mundo”, el que quería leía poesía o relatos cortos. Mandarte a estar expuesto a los que escuchan es una forma de lanzarte a hablar de la realidad propia.

La timidez la vencí en etapas de desafíos, ya querer enfrentarlos es dejar la timidez de lado. Leyendo aprendí a darle intención a lo que digo. Con el tiempo también me di cuenta que cantar no es solo cantar lindo, sino trasmitir con la voz, con el cuerpo, la mirada y los gestos.

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PH EnZo Kar

Es hasta el día de hoy que sigo descubriendo la música de los referentes nuestros. Los artistas que me inspiran son de afuera: Queen, Freddie Mercury, Amy Winehouse, Christina Aguilera, Keane, Stevie Wonder. Las canciones me atrapan desde la voz, los grandes cantantes te muestran todos los ángulos de su voz. De acá, me encanta Pedro Aznar y Gustavo Cerati. Y de Rosario me gusta Alucinaria, Evelina Sanzo, Laura Cicerone, la ciudad tiene diversidad. En mis shows hago temas propios y versiones de rock y pop nacional; hay una diferencia entre el cover y la versión, lo primero es calcar la canción y lo segundo es poner algo tuyo, despegarte de la melodía para volver de otra manera.

No me pongo a pensar el género de la canción, ya nacen con su estilo, no la desvirtúo. La canción Motivos arranca relativamente tranquila y estalla en el estribillo. Mi registro de voz es barítono y juego con eso. El video lo hicimos con Hostel Producciones, son chicos de Soldini que laburan mucho desde la parte cinematográfica. Rodrigo fue el director y me bajó de la palmera. Me gusta compartir ideas y con él pensamos mucho la cuestión de los colores.

Con las redes sociales me llevo bárbaro. Ser artista independiente significa hacerlo todo, desde las cuestiones musicales hasta la difusión, la prensa, conseguir fechas. En 2012 abrí mi fan page y los primeros likes fueron muy lentos. Uno no le gusta a todo el mundo todo el tiempo, eso es una gran mentira. Acumular “me gusta” no es conseguir seguidores reales.La gente puede ser muy cómoda incluso ante shows gratuitos, pone muchos peros. Es importante acompañar, hay mucha música y pocos se animan a escuchar algo nuevo. Uno siempre tiene miedo a lo nuevo, entonces se queda con lo cómodo, con lo que ya escuchó antes. También hay que animarse a compartir, es tan sencillo y a veces no pasa.

Lugares para tocar hay; no hay tantos bien preparados, con buen sonido, buenos arreglos económicos. El artista tiene derecho a cobrar por su trabajo y que el bar no le saque plata. Es cuestión de respetarse y no regalarse. A los que recién comienzan se les hace difícil por ese lado. Debería haber más espacios que paguen un caché. Cada presentación requiere mucho trabajo: ensayo, diseño de flyer, difusión; es mucho gasto de energía.

Quiero salir a tocar a otros lugares cercanos y más lejos de Rosario. Mi deseo es compartir mi música, no es para guardarla. Nunca pensé en irme a Buenos Aires. Mi mundo está acá. Buenos Aires tiene eso de tener muchas puertas, pero por lo pronto quiero moverme acá, mover la música. El 24 de mayo presenté mi disco en el Café Vinilo, en el Cec. Estuve con músicos sesionistas y otros invitados. Tengo dos formaciones: una con músicos sesionistas y otra con Esteban Díaz y Lucho Brunelli, con ellos toco más seguido.

Podes conocer más a Tin escuchando su música acá: 

http://tinroig.bandcamp.com/releases

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