Masi García: “Yo no elegí a la música, ella me eligió a mí”

MG

Casi Todos tuvo una charla íntima con el joven intérprete y compositor Masi García, para ahondar en los aspectos de su vida que se alejan de los lugares comunes. Desde su infancia en Bahía Blanca, pasando por su mudanza a esta ciudad, y llegando a su perspectiva de la cultura rosarina; hallamos a un Masi verborragico, motivador, apasionado. Su discurso es coherente con su música y con sus actos.

Nací en la ciudad de Bahía Blanca, en el año 1984. Mi nombre completo es Carlos Maximiliano García, mi nombre artístico es Masi García. Me crié toda mi infancia y adolescencia en Bahía Blanca. Hice mucho deporte de chico, me gusta mucho el básquet, lo practiqué hasta la secundaria. La música siempre me gustó pero nunca fue mi fuerte; era un hobbie, un ocio, una unión entre amigos de la escuela que también hacían música, que tenían su banda e iban por ese camino. Yo iba más por el deporte.

De repente me di cuenta que me estaba poniendo un poquito más viejo y que tenía que, de alguna forma, tener una vocación. Más allá de que me recibí de técnico en computación en la secundaria. Eso me dio muchas herramientas que hoy quizás las utilizo para un montón de cosas. Pero en sí me dediqué a la música. No es que yo elegí la música, sino que la música me eligió a mí. Una tía me regaló una guitarra, y empecé a hacer música.

Con mucho orgullo agradezco la influencia de mi familia. En mi casa se escuchaba mucha música y distinta. Fue una revolución de estilos muy grande. La que más me influenció fue la música negra, el folklore del básquet es el hip hop, el rap, el soul. Escuché mucho eso de pibe. Mis hermanos le sumaban Prince, Madonna, Depeche Mode. Mi papá escuchaba música más melódica como Roberto Carlos, Nino Bravo, artistas que hoy en día me encantan. Mis abuelos escuchaban mucho tango. El tango era la música que escuchaba mi abuela; a mi abuelo le gustaba mucho Julio Sosa.

Formé mi primera banda en 2006, que se llamaba Vértice; éramos un trío de pop rock y alcanzamos a grabar tres canciones, había muchísimas más trabajadas. Tuvimos la suerte de empezar a tocar mucho y nos convocaron de la ciudad de Rosario a un festival muy lindo que se hizo a finales del 2007, organizado por las Abuelas de Plaza de Mayo.

Volví a Bahía Blanca, pero como me enamoré de la ciudad rotundamente, hice las maletas y me vine a lo de un conocido que estaba viviendo acá hacía muy poco. Recuerdo tener 50 pesos en el bolsillo. Mi amigo me asistió de muchas formas. Conseguí trabajo al segundo día de estar en Rosario: fui un bar a trabajar de mozo. No tenía ningún compinche que me haga la segunda, estaba solo en el bar. Tenía 24 años. Terminé el turno y el encargado me dijo – muy informalmente – que era un pelotudo. Pero con buen humor. Yo estaba híper nervioso. Me dijo “vos no trabajaste en la puta vida como mozo” y yo le dije que era cierto pero que necesitaba trabajar. Entonces me dijo que volviera al otro día, que me iban a dar una mano para educarme para trabajar.

Tengo 19 mudanzas contadas al día de hoy. En Rosario, 12. Conozco, viví casi todos los barrios de Rosario. Viví en zona sur, zona centro, macrocentro, zona oeste, zona norte; tengo un diarero amigo en cada barrio. Yo siento que soy de acá. Lo de Bahía es anecdótico. No me muevo más de Rosario, cada vez está más linda.

Ando con el bolso y la guitarra de por vida, viajando de acá para allá. Yo elegí esto, y no me quejo. Utilizo el colectivo de oficina. Mi novia es profe de historia y da clases en una escuela de Cañada. Y yo hace dos meses que tengo un espacio para vivir y un trabajo de lo que me gusta, en Q Estudio. Me llamaron del estudio porque escucharon mi música y por recomendación. Por eso hay que salir de adentro y dejarse de hinchar los huevos.

Me hice solista por una cuestión de sentir la necesidad de desmembrarme de lo que significa una banda porque soy una persona muy valiente por mis propios medios. Siento que mi música no se puede detener bajo ninguna circunstancia, y yo tampoco, de hecho. Entonces siento que mis canciones las puedo tocar solo con mi instrumento y con mi voz. Me embarque en esto que requiere mucho tiempo, orden, concentración, disciplina. De alguna forma, soy mi propio productor.

La música es mi estilo de vida, no un trabajo, ocio o un hobbie: es una forma de vida. Todos llevamos la música incorporada; en el auto, en los celulares, en el colectivo, en la televisión: la música nos rodea. Los más malos y los más buenos escuchan música, es algo que nos cubre como una manta. El artista para mí es el que tiene el don de hacer arte para hacer el bien, para sensibilizar. Está lleno de esos pero están un poco cagados a palos, hace tiempo que los artistas están necesitando un colchón más cómodo para vivir; y eso es porque culturalmente jamás se ha cultivado la música como un oficio sino como un ocio.

Creo que lo que falta es la iniciativa de los artistas de salir a hablar, de mostrar lo que están haciendo. Creo que hay más música que habitantes en el planeta. Yo, por ejemplo, tengo dos bandas. Hay espacios y hay maneras. Falta iniciativa, y que ciertos organismos nos garanticen cierta valoración. Arte hay de sobra, a todos nos gusta la música pero muy pocos vamos a ver bandas. Si cobras entrada, es muy cara. Si es gratis, me colgué y no fui.

Hay una canción que hizo Fito Páez con Spinetta que dice “¿Quién resistirá cuando el arte ataque?”. Si el arte atacara con armas de libertad, no hay manera de pararlo. Al contrario, es la manifestación pacífica más grande que pueda existir.

Lo único que puedo decir de alguna forma que no me atrae tanto de la ciudad es la cuestión de que no hay tantas canchas de básquet. Eso es algo que de la ciudad mía me gustaba. Pero bueno, acá tenemos el río. El río cambia todo. Me gusta; es un 80% de porqué estoy acá en Rosario. Porque aunque uno no vaya, sabes que está la posibilidad de ir. Eso es importante. Yo ahora estoy viviendo cerca del río de nuevo, a veces cuando estoy muy saturado del audio, de lo que estoy escuchando cuando trabajo, camino siete cuadras, estoy aunque sea media hora y ya vuelvo, me oxigené y ya la cabeza es otra. Y eso ayuda mucho a llevar el día a día. Eso está buenísimo. El río me inspiró siempre. Al principio. Más que nada en lo que es canciones. La primera manada de canciones de mi etapa solista las hice en el río.

La composición no es una rutina, la composición es un llamado de la creatividad. Vos no lo elegís.. De alguna forma, me pongo a trabajar y llevar un orden cuando sé que ya tengo algo encaminado. Pero cuando viene una melodía viene sola. No me gusta sentarme a generar. Lo he tenido que hacer por una cuestión a veces de trabajo, que te piden componer o hacer algo para tal cosa y ahí sí. Pero no es mi forma y es la que trato de evitar porque no me llevo bien con eso. Si me gusta ser ordenado en lo que es trabajar con mis cosas o con algo que produzco, pero con lo que es cuestiones de la creatividad para mi es algo que uno maneja, viene sola.

Podes conocer más a Masi visitando las redes sociales como su Bandcamp y Facebook

 

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